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En un congresito de la lengua española, con 52 escolares de Medellín como académicos, se decidió que chocolate es la palabra más querida de su idioma, que ágape es el primer vocablo que debe rescatarse del desuso, y que la combinación de felicidad y gozo se conocerá como “flapigozo”.
Las tres encabezan unas listas de las 10 palabras más queridas (por querencia) del español, igual número de “desempolvadas” y otras tantas nuevas, que estos niños y niñas acordaron, definieron o acuñaron con vistas a un manifiesto infantil por la palabra.
El documento fue promulgado en un festivo acto al aire libre en el Palacio de Exposiciones de Medellín, que acogió el solemne XIII Congreso de la Asociación de Academias de la Lengua Española.
Manifiesto infantil
“Qué maravilla”, les dijo a sus autores el presidente del Comité de Honor de la cita de los académicos mayores y del próximo IV Congreso Internacional de la Lengua Española, el ex gobernante colombiano Belisario Betancur (1982-1986).
Junto al alcalde de la ciudad, Sergio Fajardo, y ante unos 1.500 escolares convocados para la promulgación del manifiesto, Betancur les anticipó luego que el lunes iba a llegar a su domicilio bogotano con "lumpereza" (vocablo que se define como la pereza que da los lunes al ir al colegio o al trabajo).
Es otra de las voces que estos 52 pequeños, con edades de 9 a 13 años y proclives a disciplinas artísticas, acuñaron “después de un largo proceso de consenso y de trabajar en la construcción de nuevas palabras”.
Antes de ella y tras la inaugural “flapigozo”, colocaron los términos “murmulencio” (murmullo que se oye en el silencio), “tristesinra” (tristeza que se siente como un huequito en la barriga y que no tiene razón definida) y “pionilla” (peinilla que se usa para sacar piojos).
También “lunor” (luz de la luna), “hormonado” (muchacho que come mucho), “fruspiro” (suspiro ahogado y repetido que se produce al bañarse con agua helada), “pinochada” (mentira que va creciendo cada vez más) y “japisteza” (cuando se siente tristeza y alegría a la vez).
Son, para los miembros de este congresito, las mejores de todas las creadas por miles de escolares en talleres previos que dejaron, entre muchísimas, los vocablos “cokicom” (chip que guarda información para pasarla de computador en computador), “canituras” (caníbales de la cultura) o “supercolifrastilisticoespidalidoso” (aspirador de peceras), la más larga de todas.
Decisiones acertadas
Estos chiquillos “han creado un mundo muy simbólico, para ellos, alrededor y en torno de la palabra”, dijo la portavoz, Diana Marcela Mosquera.
Es la clave de la selección de “las 10 palabras más queridas de la lengua española”, que para ellos son música, crispeta, carcajada, soñar, fútbol, mágico, amigo y mamá, además de la líder chocolate.
En la otra lista están “las 10 palabras desempolvadas", que definieron tras “un largo proceso de deliberación y acuerdo”. Son, después de la inaugural ágape, cántaro, chéchere, embeleco, embrollo, menjurge, modorra, pipiolo, pañolón y güete.
Inventores de la lengua
“Para mí, la palabra más bonita es soñar”, dijo Natalia Franco, de 11 años y que, como parte del “congresito”, se inventó la de “guácale”, a la que dio la acepción de “persona a la que no le gusta el aguacate”.
Tomás González, otro de ellos, desempolvó la de pipiolo, acuñó la de “quitapica” (aparato para quitar la piquiña -comezón-) y consideró como la más querida a “gomitas”, porque “es el dulce (comestible) que me alegra la vida”.
Toda la academia menor disfrutó de una estancia de cinco días en La Montaña Mágica de Medellín, reserva en la que elaboraron su manifiesto.





