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Los problemas de aprendizaje interfieren significativamente en el rendimiento académico o actividades de la vida cotidiana tan simples como leer un texto breve, hacer una operación aritmética o rellenar un formulario.
Según el catedrático de Psiquiatría de la Universidad Complutense de Madrid, Juan José López-Ibor Aliño, los desórdenes de aprendizaje pueden asociarse a “desmoralización, baja autoestima y déficit en habilidades sociales”.
En tanto, los adultos afectados por este problema pueden sufrir dificultades significativas tanto en su ámbito laboral como en sus relaciones sociales. Las estadísticas revelan que un elevado porcentaje de personas afectadas por patologías psíquicas, trastorno disocial, desorden negativista desafiante, trastorno por déficit de atención con hiperactividad o depresión también presentan problemas de aprendizaje.
El trastorno disocial es definido por la presencia persistente en el comportamiento del individuo de conductas distorsionadas, destructivas y de carácter negativo. Además de transgresoras de las normas sociales.
Entre otros síntomas, los infantes diagnosticados con este problema suelen intimidar o acosar a compañeros, están dispuestos casi siempre a la pelea física, suelen tener atracción por las armas. Les gusta provocar incendios, mienten con frecuencia para eludir obligaciones o disfrutan atacando a animales o a personas.
El trastorno negativista desafiante suele ser normalmente diagnosticado en la niñez. Se caracteriza por comportamientos del afectado no cooperativos, desafiantes, negativos, irritables y enojados hacia los padres, compañeros, maestros y otras personas en posición de autoridad.
Los niños y adolescentes que sufren rabietas frecuentes, tienen excesivas discusiones con los adultos, cuestionan constantemente las normas o se niegan a obedecer las reglas, por lo tanto pueden estar afectados por este desorden.
Fracaso escolar
La psicóloga clínica española Isabel Menéndez Benavente considera, por su parte, que el 25 por ciento de los casos de fracaso escolar está provocado por problemas de dislexia y por el trastorno de déficit de atención con hiperactividad.
Si no es detectado y tratado en los primeros años, según la psicóloga, la dislexia puede ser causa de futuro abandono, “puesto que todo el aprendizaje está basado en un adecuado aprendizaje lectoescritor”.
Un niño puede ser disléxico si aprende tarde a hablar, si presenta dificultades motrices, si tiene más de 7 años y no sabe leer, si escribe con dificultad, si confunde conceptos temporales -hoy y mañana, antes y después-, si no distingue derecha e izquierda (lateralidad), entre otros síntomas.
“Los padres deben acudir a un especialista lo antes posible. En Educación Infantil ya se detectan los problemas, y sobre todo en Primaria. Hay que prevenir y curar para evitar males futuros", manifestó la especialista, quien añade que los niños pueden ser más o menos trabajadores, “pero a todos les gusta aprender”, aunque el problema viene después, cuando aparecen las dificultades de aprendizaje.
Para el psicólogo Carlos Gardeta, el niño que gatea antes de echar a andar prepara su cerebro para un correcto aprendizaje posterior de la lectura y la escritura.
Dice que el gateo tiene mucha importancia, pues es fundamental para coordinar los dos hemisferios del cerebro.
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