BARCELONA.- La violencia que signó el mes de abril y que dejó 48 víctimas, continúa su escalada en esta primera quincena de mayo, cuando 41 personas perdieron la vida a manos de la delincuencia armada en Anzoátegui.
Según las cifras extraoficiales de este rotativo, 34 ciudadanos fueron abatidos por armas de fuego, cinco murieron por arma blanca (cuchillo) y dos por objetos contundentes (palos y piedras).
El promedio de homicidios en estos 15 días es de dos personas ultimadas por día.
Barcelona le quitó a Puerto La Cruz el liderazgo de la ciudad más violenta, pues en dos semanas se produjeron 22 asesinatos a balazos y dos por cuchillo.
En este período, en el municipio Sotillo sucedieron cinco crímenes, de acuerdo con las estadísticas que se manejan. En Guanta ocurrieron dos, y en San José de Guanipa tres.
Rechazo
La muerte de Víctor Daniel Peché Véliz, de apenas ocho meses de nacido, ocurrida la noche del domingo 3 de mayo en la calle 23 de Enero, en barrio Corea, Barcelona, fue repudiada por la colectividad capitalina.
La familia del bebé se hallaba en el frente de su vivienda cuando se registró un enfrentamiento entre bandas, y uno de los miembros de un grupo, para salvar su vida, se metió en la casa del pequeño.
A los delincuentes que ajustaban sus cuenta a tiros, no les importó que personas inocentes quedaran atrapadas en la balacera, que además dejó seis heridos, entre ellas la madre del bebé y su hermanito de cuatro años.
En esa ocasión el comandante de la Policía del estado, Ulises Flores Peña, activó una comisión policial para buscar a los asesinos.
Esa misma noche, el grupo de Reacción Inmediata Policial (Grip) atrapó a dos de los presuntos homicidas. Estos fueron identificados como César Andrés Yaguaracuto (27) y Alexander Nazareth Mongue (22).
Flores Peña dijo que los sujetos fueron privados de su libertad por un tribunal de control de Barcelona, y están presos en los calabozos de la Comandancia General.
Otro hecho sagriento fue el asesinato de dos pescadores en el barrio Fernández Padilla.
Pedro Hernández (46) y su sobrino Víctor Vargas (19) fueron ultimados a tiros por tres sujetos en una moto. La policía busca a “el nene”, “el wilo” y “el chacho” por estas muertes.
Esperanzas
A 14 días de la muerte de su muchachito, el agente de la Policía del estado, Gregory Peché, mantiene la esperanza de que los culpables del asesinato de su bebé reciban castigo. Comentó que su esposa Arelis y su hijo Víctor Adrián, de 4 años, quienes resultaron heridos en el tiroteo, están en su casa recuperándose de las lesiones.




