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Nueve años después y tras gastar 1.600 millones de dólares en salarios, los Bombarderos del Bronx ganaron otro campeonato de las mayores.
Andy Pettitte (2-0) volvió a ser el amuleto de los Yanquis en un duelo decisivo al lanzar 5.2 entradas en las que permitió tres anotaciones.
Matsui sonó un vuelacercas de dos rayitas frente al abridor dominicano Pedro Martínez (0-2) para darle la ventaja a los Mulos en el segundo episodio.
El nipón, una entrada más tarde, disparó un sencillo al centro que remolcó dos más para ampliar la diferencia 4-1 en la pizarra.
Hideki Matsui completó su gesta ante el relevista J.A. Happ en el quinto acto tras conectar un tubey de dos anotaciones, que sentenció el encuentro tras un imparable impulsor de Mark Texeira frente al serpentinero Chad Durbin.
Un jonrón de dos rayitas de Ryan Howard descontó por los Filis en el sexto tramo.
El japonés igualó un récord en un juego del Clásico de Otoño y se alzó con la designación al Jugador Más Valioso.
Rivera sentenció el cetro
El último out tuvo a un viejo protagonista en el montículo: Mariano Rivera. Integrante de los equipos que se alzaron campeones en 1996 y 1998-2000, el panameño entró para sacar los cinco outs finales, el último a Shane Victorino con un rodado débil por la intermedia.
Los Yanquis dieron rienda suelta a la celebración en su nuevo Yankee Stadium y tras una espera de nueve años, desde que en 2000 completaron una seguidilla de tres títulos en fila al vencer en cinco juegos a sus vecinos Mets.
Récord emulado
Hideki Matsui remolcó anoche seis carreras en el sexto juego frente a los Filis de Filadelfia, para empatar el récord de Bobby Richardson, de más impulsadas en un partido de Serie Mundial. Richardson logró la hazaña con los Yanquis, el 8 de octubre de 1960, contra Pittsburgh.
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