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Eran las 4:30 pm cuando los asesinos, todavía sin identificar, comenzaron a vaciar las cacerinas de sus armas contra seis hombres.
Tras cometer el múltiple homicidio y sembrar el terror entre los residentes, el grupo escapó en un vehículo color oscuro.
Detrás de un kiosko cayó muerto el obrero petrolero Williams Acevedo (39) con cinco tiros distribuidos en la cabeza, pómulos y cadera.
Quedaron heridos el trabajador Carlos Eduardo Muñoz (32), Javier Muñoz Ramos (26) conocido como “culebra”, quien recibió 11 disparos; los taxistas Jesús Alberto Dominguez (27), Luis Guaita (29).
Cuatro murieron posteriormente en el Ambulatorio Martí Buffil de Barrio Sucre, el Hospital Luis Razetti y una clínica. Sólo uno sobrevivió al ataque y hasta anoche no había sido identificado.
Drama
Los cinco cadáveres fueron llevados al anfiteatro forense del Razetti. Ahí se apersonaron los familiares de las víctimas que en su mayoría se abstuvieron de hablar con los periodistas.
Quien declaró a El Tiempo fue el sargento mayor retirado de la Guardia Nacional, Jesús Antonio Acevedo.
El militar dijo que él se bañaba en su domicilio, en la vereda 13, cuando oyó una ráfaga que al principio confundió con triqui-traquis.
Acevedo se dio cuenta luego de que eran tiros y corrió hasta la plazoleta, situada detrás de unapanadería, y encontró a su hijo Williams sin vida.
Mencionó que después supo que también murieron sus vecinos Dominguez y Guaita, unos taxistas que eran amigos de la infancia de su hijo.
Un vocero del Cuerpo de Investigaciones Científicas, Penales y Criminalísticas (Cicpc) señaló que adelantan pesquisas para conocer la identidad y apresar a los autores del múltiple asesinato.
El informante dijo que los criminales actuaron con saña, lo cual hace suponer que se trató de un crimen fue por encargo o por desavenencias personales. Agregó que tratan de precisar si este crimen fue consecuencia de otro perpetrado recientemente.
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